charlotte-tilbury no es cruelty free y la guerra de los dupes

Chismesito Beauty: Charlotte Tilbury, el drama Cruelty-Free y la guerra de los Dupes

El mundo del maquillaje de lujo está que arde  gracias al poder de los creadores de contenido y en el centro del huracán de fuego , encontramos a una de las reinas indiscutibles del luxury, el terciopelo y las estrellas : Charlotte Tilbury. La marca británica, adorada por sus icónicos productos (Darling! ) y su marketing aspiracional, se enfrenta a un drama de reputación derivado de dos decisiones cuestionables. Prepara tu heladito de Yogur para leer el chismesito  beauty de hoy

No te pierdas:

 

¿Vale la pena Charlotte Tilbury ? 

Mi opinión sobre los productos de Charlotte Tilbury 

1. El misterio del leaping bunny : ¿Charlotte Tilbury ya no es Cruelty-Free?

 

Durante años, lucir el sello de Leaping Bunny (de Cruelty Free International) fue el gran orgullo ético de Charlotte Tilbury. 5 años exactamente desde que exhibian el distintivo conejito brincón. Sin embargo, la marca ha desaparecido oficialmente de las bases de datos de las certificadoras más estrictas: cruelty Free International y  PETA. ¿Qué ha pasado realmente?

Nos enteramos de esto gracias a la incontables creadoras de contenido que son Cruelty Free y que constantemente están consultando sobre marcas y demás. No es la primera vez que CT se mete en un lío de estos por no ser 100% claros de su ética respecto a este tema. En 2018 una persona subió a Reddit e Instagram lo que parecia una pop up store con la identidad de la marca muy explícita en Shangai. Entonces, se movilizaron las bloggers Cruelty free encontrando que Charlotte Tilbury NO vendía en China, sino a través de E-commerce y que los pop ups solo tenían muestrarios de los productos.

Sin embargo, esos muestrarios se podían testear en animales si se encontraba alguna irregularidad, dejando de ese modo de ser Cruelty Free. El servicio de atención al cliente estuvo trabajando arduamente para dar respuesta a las solicitudes sobre el status en cuanto a testeo animal y a la conclusión que llegaron muchas bloggers fue que ese modelo online o «Cross Border» estaba ok y que el riesgo era mínimo. Otras bloggers ubicaron a la marca en la  «zona gris» como se denomina a esas empresas que dicen los justo sobre el tema  pero que supuestamente no testean hasta que se demuestre lo contrario.

Charlotte Tilbury Pop Up Shanghai | TikTok
Una captura de la icónica imagen de la marca en territorio chino bastó para desatar el odio

 

En el 2021, dos años después de ese episodio y tras un montón de Pop up stores en China, firman el acuerdo y obtienen el leaping bunny: oficialmente Charlotte Tilbury es una marca que fabrica sin testear en animales. Durante 5 años su status de marca de culto, exclusiva y dueña de glow estuvo siempre en el top. Hay competencia, pero ¿quien no quería uno de sus famosos  labiales o sus polveras divinas?

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Los pop ups de CT en China. Muy llamativos 

¿Es cierto que Charlotte Tilbury no usará el logo Cruelty Free  por no ser «Aesthetic»? 

 

cruelty free international logo

 

No es cierto, es un bulo muy ridículo.  pero es verdad que en Junio, todo cambio. En su web, la marca Charlotte Tilbury asegura  que sigue siendo libre de crueldad animal, pero que Cruelty Free International está retirando su logotipo tradicional para introducir uno nuevo y que ellos simplemente han decidido no adoptar el nuevo diseño para «evitar confusiones en diferentes mercados». Afirman tajantemente que su política de no testar en animales sigue intacta. En ningún momento dicen que no pagarán la certificación , tampoco que el logo no es del agrado de la compañía. Simplemente que no usarán el logo. 

Es curioso, porque lo que hay detrás del logo – que también es un negocio – no es nada del otro mundo. Al ser una empresa internacional de gran facturación, únicamente les corresponde pagar la cifra máxima que son 4500 USD (Esto según Gemini) y someterse a los checks constantes para verificar que, en efecto, los productos  están libres de crueldad.  De ser cierto es una soberana estupidez no pagar la credibilidad que puede dar y si vemos a trás, han perdido mucho más que eso.

¿Directamente han dejado de pagar y someterse a la auditoría externa de la organización por un capricho de un señor de traje? Probablemente. Al salirse del programa de verificación, plataformas de referencia como Cruelty Free Kitty han colocado inmediatamente a Charlotte Tilbury en la «Zona Gris» (Otra vez).

Quiero destacar que lo de Leaping Bunny y su organización, puede ser altruista pero una de dos: 1. Sigue siendo un negocio que es rentable cada año por sólo usar un logo y hacer auditorias, pero veo el hate y por un lado lo entiendo y por el otro es ridículo. Por ejemplo,  Kiko Milano (que ya hablaremos más adelante de ellos) tampoco cuenta con ninguna certificación, en 2018 Cruelty free Kitty escribió este post sobre ellos y no podemos perdernos la razón por la que ellos tampoco decidieron certificarse:  para ahorrarse esa partida de presupuesto. Ya vimos que es poco, pero no deja de parecerme curioso.

Pero entonces ¿Kiko Milano es Cruelty Free?

 

Kiko MILANO I Kiko respeta a los animales

Ahora a 2026, CFK sigue considerando a Kiko  como una marca Cruelty Free, pero… ¿estamos ante un doble rasero? Kiko también vende en Hong kong bajo el modelo Cross Border ¿No es lo mismo que ocurre con Charlotte Tilbury? Tampoco tienen certificación de Cruelty Free International ni de la PETA... ojalá tener un razonamiento sobre este doble rasero. Dejo esto aquí y voy con la razón dos: Al final hay razones para desconfiar de Charlotte Tilbury y también de Puig.

La sombra de Puig y la tentación de China

 

Archivo:Puig logo 2024.svg - Wikipedia, la enciclopedia libre
La casa matriz de Charlotte Tilbury es española

 

Charlotte Tilbury es propiedad de Puig, el conglomerado multinacional catalán cuyas marcas no destacan precisamente por ser libres de crueldad animal. Esta puede que sea la razón de peso para desconfiar de que permanezca como marca CF, eso y la  expansión de CT al mercado Chino como vendedor local.  Al final los conglomerados quieren dinero y en China, hay de sobra. 

Es cierto que la legislación en China continental cambió en 2021 y con una reforma en este 2026 , permitiendo que marcas extranjeras vendan en tiendas físicas sin testar obligatoriamente en animales si presentan complejos informes de seguridad. Pero este proceso es sumamente costoso y burocrático. Al renunciar a las auditorías independientes de Leaping Bunny —que vigilan estrechamente los canales de distribución chinos—, la marca se ahorra un control incómodo y abarata costes, pero destruye la confianza y credibilidad de los consumidores. Creo que este movimiento no se ha pensado y que va a afectar a la marca durante mucho tiempo. Se ahorran 10k y estoy convencida de que pierden muuuucho más. 

2. La rebelión de los dupes: Kiko, «el engaño» y el enfado de Charlotte

 

 

 

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La segunda gran crisis de la marca va de la mano a lo primero que ya comentaba . Y es que ya la comunidad Cruelty Free estaba calentita con el movimiento poco ético de la empresa, así que  cualquier excusa es buena para ir a por la cabeza de alguien y le tocó directamente a la famosa maquilladora. En una entrevista con la BBC que acumula más de  2 millones y medio de visualizaciones, la maquilladora inglesa en tono desafiante incita a las marcas que «copian» o hacen dupes a mejorar sus fórmulas. Altiva y con el desparpajo de siempre, Charlotte apunta que ha probado  los «dupes» y que el realmente engañado es el cliente que – palabras más o palabras menos – no logrará un maquillaje como el suyo ni por equivocación.

Luego remata (con humor, desde mi punto de vista) que si ella pudiera bajar los precios, los bajaría. Es que hay que reirse.

 

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La tiktoker Nina Pool desató la locura criticando esta prepotencia y demostrando que ella también hace uso del doble sentido de la palabra dupe (engaño) cuando vende productos cuyo coste es muy barato, a precios inalcanzables y revelando que la prestigiosa fábrica Schwan Cosmetics  en Alemania  (unida a Stabilo, si, la marca de lapices) produce perfiladores y labiales tanto para Charlotte Tilbury como para la marca de gama media italiana Kiko Milano.

Aunque es un error de concepto pensar que «compartir fábrica» significa tener la misma fórmula —ya que los laboratorios de diseño e ingredientes son distintos—, la realidad es que el parecido -incluso en el packaging – es de larga data. La maquilladora Erin Parsons (te quiero mucho) demostró en una comparativa que, aunque el perfilador de Kiko tira a tonos un poco más grisáceos frente al malva característico del Pillow Talk y otros tonos, la diferencia está ahí sobre todo en acabado y en como se comportan en el labio.

Personalmente estoy muy de acuerdo con ella, sobre todo porque llevo usándolos muchísimo tiempo con la misma opini8ón. En mi caso, me gustan mucho más los perfiladores de Kiko, especialmente los creamy colour lip liners, pero los tonos de Charlotte no son los mismos de la paleta de Kiko.   Y si buscamos cremosidad y tonos más cercanos a CT , opciones como los Lifter Liner de Maybelline son clones más logrados.

@erinparsonsmakeup @KIKO Milano vs @Charlotte Tilbury can we find dupes for my favorite lipliners?!Thankyou for your service 🫡 #ninapool and @Shelby Ann also tried on @Maybelline NY #dupes ♬ original sound – Erin Parsons

 

La respuesta de Charlotte Tilbury ante este drama y siguiendo su línea, por supuesto, no se ha dado.  Si bien es comprensible que a cualquier creador le moleste que copien su trabajo de años, el tono en algunos momentos me pareció como de quien mira a otro por encima del hombro y definitivamente no fue acertado, porque aunque entiendo que se refería a las empresas con ese desafío, muchas clientas se sintieron violentadas.

Como creadora de su propio imperio está en todo su derecho de ir en contra de las marcas «que copian», pero estando en un libre mercado y con tantas opciones, la  democratización de la belleza llega a un plano más amable para nosotras, las consumidoras,  que nos gusta lo práctico sin dejarnos el sueldo de la semana en la nueva paleta. Creo que es algo que agradezco porque hace 15 años no había la variedad de opciones, incluso de buenas opciones, a precios asequibles. En el maquillaje, la calidad de las materias primas ayuda, pero la técnica y la destreza lo son todo. Y esto es algo que a la Tita Carlota se le olvidó mencionar y por eso vemos tantos maquillajes hechos con productos low cost que se ven tan bien.

Es normal el hecho de que defienda su negocio, mantener un negocio tras pandemia y crisis económica debe ser duro, pero hay una realidad en la que coincido con Nina Pool: los precios de coste para empresas como CT son bajísimos! He leído que incluso un perfilador puede costar al coste 2€ , vs 27€ de venta de una marca de alta gama. Por supuesto hay que tomar en cuenta lo que el maquillaje de lujo implica con sus costes «ocultos» pero eso es una decisión de negocio, no tengo que verme obligada como consumidora a  optar a ello si solo quiero una barra de labios.

Como todo en el mercado,  en el capitalismo,  las decisiones de compra se dan por necesidad o por capricho. Yo practico ambas, y es que una no debe estar reñida con la otra.

El lujo vs las clientas prácticas con ética

 

Este doble drama nos deja una valiosa lección sobre cómo funciona la industria en la actualidad. Las marcas de alta gama no cobran precios desorbitados únicamente por el producto que va dentro del envase; pagamos por la publicidad, las campañas con celebridades, el peso del diseño de sus empaques pero en la actualidad donde todo duele, también por lo que creen y por sus valores éticos.

Cuando una marca de lujo decide recortar en transparencia mientras su fundadora menosprecia el bolsillo del consumidor medio, la propuesta de valor empieza a tambalear. Al final del día, estamos rodeados de alternativas que demuestran que el verdadero look se puede lograr surfeando entre la gran cantidad de marcas beauty que hay y gracias a nuestras manitas que saben como dejarnos estupendas con rimmel, blush y un labial, no con un logotipo .

¿Y tú qué opinas? ¡Te leo en los comentarios!

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